El don de la palabra, como llegar a el


Aún recuerdo cuando salía hace años una chica en la televisión hablando del Conde Lequio, ella misma lo decía, no es guapo, tiene algo de atractivo, pero es que se pone a hablar y te dice unas cosas que acabas haciendo lo que el quiere. Esto es el don de la palabra, una de las mejores armas en la seducción, una vez nos hemos acercado, hemos hecho nuestra entrada, y comenzado a hablar, tenemos que saber de que hablar. Sea para un minuto como para una tarde completa, no podemos esperar que sea ella quien nos de conversación porque rara vez será así. Ellas Sigue leyendo

Bocaseca man / Alitosis man


Muchas veces al acercarnos a una chica y comenzar el cortejo de la seducción, ya sea por los nervios, por no estar bien hidratados, o porque hablamos mucho, la boca se seca, con sus consecuencias.

Esas cositas blancas en la comisura de los labios, el andar continuamente humedeciendo los labios, el no poder hablar de forma continuada, …y empezamos a estar incomodos.

Y en muchos casos algo pero, algo que produce rechazo a todo el mundo, alitosis. No tienes que tener ningún problema estomacal para sufrirlo, solo que se nos seque la boca.

Para eso están los amigos, Sigue leyendo

Como hablar con una mujer


Todos alguna vez en la vida para intentar llamar la atención hemos alzado la voz, o hemos intentado imponernos a alguien que está hablando, elevando nuestro tono por encima del suyo.

Te propongo otra forma, escuchala, si quiere hablar, que hable, y cuando te llegue tu turno, hazlo. A las mujeres les gusta hablar, no es ningún secreto, a una mujer le gusta que la escuchemos, y aunque nos cuesta hacerlo (explicado aquí el porqué de esa dificultad), debemos hacer el esfuerzo, que ella sienta que nos interesa. Y si llegado un momento queremos intervenir, te propongo algo original. Levanta el dedo como si estuvieras en clase en el colegio y en voz baja dices “seño puedo hablar”, verás su sonrisa y como deja de hablar para dejarte a ti el protagonismo.

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Seducir sin mentiras


Cuando comencé mis primeros pasos en la seducción, siempre intentaba llevar las conversaciones con las mujeres a mi terreno, temas que yo tenía un amplio conocimiento y podía explayarme y hablar demostrarles mi valía.

Entre tanto “conocimiento” no me costaba nada empezar a soltar algunas mentirijillas, que a veces se tornaban autenticas mentiras, solo por intentar aparentar ser otra cosa. De alguna extraña forma, si el tema volvía a recaer sobre esa falsedad, me costaba continuar. Y es que como reza el dicho “las mentiras tienen las patas muy cortas”. Sigue leyendo